Chantez à l'Éternel un cantique nouveau! Chantez ses louanges aux extrémités de la terre, Vous qui voguez sur la mer et vous qui la peuplez, Iles et habitants des îles!


Sing unto the Lord a new song! His praise from the end of the earth, ye that go down to the sea, and all that is therein; the isles, and the inhabitants thereof.


¡Canten a Dios un cántico nuevo! Que lo alaben hasta el confín de la tierra; que lo celebren el mar y todo lo que en él existe, las islas y sus habitantes.

(Is 42, 10)


"Santo Domingo Soriano" (detalle) del pintor puertorriqueño José Campeche, terciario dominico (San Juan, 1751-1809)

Friday, February 26, 2010

VICARIO DE HATI: ULTIMAS NOTICIAS


El aeropuerto de Puerto-príncipe ha abierto de nuevo sus puertas a los vuelos internacionales. Por el momento, solamente la compañía americana American Airlines tiene acceso a las pistas. A la llegada al aeropuerto, lugar estratégico y simbólico de apertura al mundo exterior, viven mezcladas las sonrisas de los haitianos con esperanza y las miradas huidizas de los ladrones, al acecho de un extranjero con dólares.

En las calles, las casas en ruinas exhalan todavía el olor de los cadáveres en putrefacción. No hay maquinaria suficiente para quitar los escombros. El Presidente de la República, René Préval, estima que se necesitarán tres años para limpiar la capital.

La tierra sigue temblando: gritos de la gente y ladridos de los perros en plena noche. Los que no habían perdido su vivienda han vuelto a escoger la calle como lugar más seguro.

La miseria es terrible. Las lluvias han llegado mojando personas y colchones. La mayoría de la población sigue durmiendo y viviendo en la calle o en jardines. Puerto-Príncipe se ha convertido en un gran campo de refugiados. Según los científicos que han analizado la historia de los terremotos y sus probabilidades de repetición, Puerto-Príncipe pudiera sufrir otro temblor de tierra de gran magnitud durante los próximos años, lo que paraliza considerablemente los proyectos de reconstruir en el mismo sitio.

¿Qué hace la Iglesia? El día 18 de febrero se han reunido en Puerto-Príncipe los representantes de las congregaciones religiosas masculinas y femeninas de Haití en presencia del nuncio, Mgr. Bernardito Auza, y del único obispo que queda en Puerto-Príncipe, Mgr. Lafontan, después de la muerte de su arzobispo.
La Conferencia haitiana de religiosos representa a muchas escuelas, colegios y dispensarios en el país. Muchos miembros de las órdenes religiosas han fallecido durante la tragedia. Los edificios, iglesias e instituciones enseñanza, se han hundido o están agrietados con el riesgo de desplomarse. Poco a poco se organiza la reparación de las clases y de las salas para poder acoger a los alumnos dentro de unos meses sin poder precisar la fecha.

No hay que olvidar las necesidades urgentes de alimentos y de medicinas. Las organizaciones internacionales y las asociaciones de la Iglesia en el mundo ayudan a esta nación que sufre. La orden de predicadores está presente en Haití desde 1510. Este año se celebra el quinto centenario de la llegada de los primeros dominicos españoles a la Hispaniola que comprende hoy la República dominicana y Haití (ver el portal en francés del Vicariato de Haití: www.haiti.dominicains.com). La Familia dominica está representada por frailes de la provincia francesa de Toulouse cuya mayoría son haitianos y por hermanas dominicas de Colombia. La asociación española Verapaz (www.dominicos.org/verapaz), dirigida por los dominicos de la Península ayuda a Haití con medicamentos y comida. “Justicia y Paz” de la orden de predicadores organiza en este momento con la Familia dominica en Haití la ayuda a corto, medio y largo plazo del pueblo haitiano: proyectos para la educación, la salud, la formación profesional…

En medio de tantos sufrimientos, muchos haitianos guardan la fe y la alegría, cuyas raíces se encuentran en la oración que nunca se ha apagado a pesar de las muertes y de los gemidos.

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